Hoy cae frente a sus pies el imperio que construyo con el dolor y el dinero de mi hijo Ricardo, todo lo que le pasa hoy es justicia Divina, “La justicia por la que yo le rogué a Dios” el día que le deje en Sus Santas Manos todo el daño y todas las injusticias que él y su padre Don Rafael Pina cometieron con mi hijo Ricardo Ché Garcia Ortiz , mejor conocido como “Don Chezina“, él muy bien sabe que el Don Cheta le dio una segunda oportunidad y no la aprecio, pero como siempre he dicho “Que todos los que se construye bajo engaños y maldades”, siempre se derrumba.
Aun recuerdo cuando Raphy Pina me dijo que él eras hijo del diablo y le deseo todo lo peor para la carrera artistica a “Don Chezina” utilizando estas palabras, te veré trabajando en un fast food por no mencionar el nombre… y ya ven como es la vida, miren ahora quien esta arriba , Don Chezina a pesar a la conspiración sigue cantando y partiendo la brea con el sudor de su frente con su música y como Dios manda se ha ganado el sustento de su vida.
Hoy yo ruego para que Raphy Pina se abrace al regazo de Papito Dios, ya que Él es el único que lo puede liberar de todo el daño que has echo en su vida. Como ya ven tarde o temprano Dios siempre hace justicia. Que nuestro Creador tenga misericordia de su madre y de todos sus familiares. Lluvia de paz y de bendiciones.
Doña Rosa

“Evita la soberbia y la arrogancia y asegúrate de actuar siempre del modo justo. La vida no es una competencia de poder”.
Isabel Gaviota

Federales arrestan al productor Raphy Pina en Nueva York
http://www.elnuevodia.com/federalesarrestanalproductorraphypinaennuevayork-1219


*Oración del Preso
Señor, me dicen que debo orar. Pero ¿cómo puedo orar yo que soy tan desdichado? ¿Cómo
puedo hablarte en mi condición actual?
Yo estoy triste, me encuentro indigno, a veces me siento desesperado. Me creo maldito y me
resisto a orar. Yo sufro profundamente, porque todos están contra mí y me juzgan un malvado
porque me encuentro aquí, lejos de mis seres queridos, apartado de mis ocupaciones, sin
libertad y sin honor. Y sin paz, ¿cómo es posible que yo me dirija a Ti, oh Señor?
Ahora ya te contemplo en la cruz. Tú también, Señor, has sufrido, y ¡qué sufrimiento! Yo sé
que Tú eras buenos, eras sabio, eras inocente. Y ellos te injuriaron, te deshonraron, te
juzgaron, te azotaron, te crucificaron, te dieron muerte. Pero ¿por qué? ¿Dónde estaba la
justicia?
Y Tú fuiste capaz de perdonar a quienes te trataron con tanta injusticia y crueldad. Tú oraste
por ellos. Y aún más: Tú quisiste morir así para salvar a quienes te dieron muerte, para
salvarnos a nosotros, hombres pecadores. ¿También puedes salvarme a mí?
Siendo así, Señor, se puede pensar que un hombre es bueno en su corazón aun cuando una
sentencia de los tribunales de los hombres caiga sobre sus espaldas. Yo también, oh Señor,
en el fondo de mi alma me considero mejor de lo que otros hombres piensan; yo sé lo que es
justicia, lo que es bueno, lo que es honor, lo que es virtud.
Ante Ti estos pensamientos surgen en mi mente: ¿Tú lo conoces? ¿Tú sabes que siento
disgusto por mis miserias? ¿Tú sabes que estoy a punto de gritar y de llorar? ¿Tú me oyes, oh
Señor? ¿Es esta mi oración?
Sí, ésta es mi oración; desde mi profunda amargura yo elevo mi voz a Ti: no la desoigas. Al
menos Tú, que sufriste tanto como yo, más que yo, por mí, al menos Tú, Señor, óyeme. Yo
tengo que pedirme muchas cosas.
Dame, Señor, la paz del alma, dame tranquilidad de conciencia, una nueva conciencia capaz
de buenos pensamientos. Sí, Señor, a Ti te lo diré: si yo me extravié, perdóname. Todos
necesitamos perdón y misericordia; yo te pido protección para mí. Y también, Señor, yo te
pido por mis seres queridos, que todavía me aman. Señor, ayúdalos, consuélalos. Señor, diles
que me recuerden, que me amen aún. Yo angustiosamente necesito saber que todavía
alguien se acuerda de mí y me ama.
Y también de estos compañeros de desgracia y aflicción que conmigo se encuentran en esta
prisión, Señor, ten misericordia. Misericordia para todos, sí y también para quienes nos
hicieron sufrir; para todos los seres humanos en este desdichado mundo. Pues nosotros
somos, oh Señor, tus criaturas, tus semejantes, tus hermanos. Oh Cristo, ten misericordia de
nosotros.
A nuestra pobre voz unimos la dulce e inocente voz de la Virgen, de la santísima María, que
es tu madre y es también para nosotros una madre de mediación y de consuelo. ¡Oh Señor.
Danos tu paz! ¡Danos esperanza!
Oración rezada por el papa Pablo VI
En la prisión de Regina Coeli de Roma el 9 de abril de 1964

Fuentes:
http://www.elnuevodia.com
http://search.mywebsearch.com
http://www.sepapbcn.org
Me gusta:
Sé el primero en decir que te gusta esta post.